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20 de mayo de 2021

Los 300.000 de Iceta


Estaba yo con la esperanza de que en estos días se estuviese produciendo en el ministerio de Política Territorial y Administración Pública que preside el socialista Miquel Iceta un importante debate sobre el futuro de la administración pública en general y del personal de las administraciones en particular.

Me preguntaba si esta situación de crisis, en la que hemos podido comprobar las dificultades de las administraciones para adaptarse a las nuevas situaciones, existe también una elevada temporalidad y nuestras plantillas están envejecidas y faltas de las necesarias competencias profesionales, iba a ser suficiente para provocar la necesaria revisión del modelo de función pública o si, por el contrario, la anunciada reforma del Estatuto Básico se centraría exclusivamente en taponar la vía de agua de la temporalidad, sin afrontar los necesarios cambios estructurales que esta nave precisa.

La reforma de la administración no parece nacer de un impulso interno. El empuje viene dado desde Europa, la cual ha condicionado el acceso a los recursos para la reconstrucción tras la pandemia. No es esperable que la reforma vaya a ir mas allá de lo estrictamente exigido por Europa - estabilizar dichas plazas antes del 31 de diciembre del 2024, no por la vía de la conversión a fijos, sino a través de una avalancha de oposiciones -.

A estos efectos, el ministro Iceta se hizo con un grupo de expertos a los que trasladó el objetivo dotándoles de un plazo de dos meses para que se le proporcionasen las herramientas normativas necesarias para dar respuesta al problema de una temporalidad que se tasa en 300.000 empleos. 

Me llama poderosamente la atención que este equipo asesor este compuesto exclusivamente por personas expertas en derecho administrativo y no exista la aportación de personal experto en gestión de recursos humanos en general o en selección de personal en las administraciones públicas en particular. Creo que es un grave error, salvo que el objetivo se reduzca a adaptar la normativa para permitir y obligar a convocar una orgía de ofertas de empleo público. 

Definitivamente, a la espera de ver en que se concretan las medidas anunciadas por el ministro, parece  que estas se van a centrar en estas líneas:

  • Forzar la convocatoria de 300.000 empleos públicos para reducir la tasa de temporalidad. 

Es previsible una hiperinflación de la oferta a la ciudadanía, generando expectativas que no van a poder ser cumplidas en lo que se esperaría en un contexto normalizado de acceso en igualdad.

No es esperable la coordinación interinstitucional, ni la existencia de convocatorias conjuntas o unificadas, ni apoyo técnico a los municipios que lo necesiten.

  • En teoría, se estabilizarán/consolidarán puestos estructurales cubiertos actualmente de forma temporal y no se plantea de derecho una consolidación directa de las personas que los ocupan. 

En la práctica, se apostará por procesos selectivos devaluados en su fase de oposición - baja puntuación y pruebas de fácil superación - y una fase de concurso hinchada con la experiencia e hipertrofiada en valor .

Los Tribunales, los de justicia, van a tener mucho trabajo en la supervisión de las base y aplicación de estas en los procesos-estafa.

Los propios procesos, en su desarrollo, conllevarán un elevado incremento de la litigiosidad. La necesaria validación de los procesos selectivos por los tribunales de justicia acabará siendo la tónica general y llevará aparejado un incremento sustancial en los tiempos necesarios para la resolución de estos procesos

  • Se penalizará a las administraciones que tengan personal temporal en puestos estructurales. 

Es curioso que las administraciones locales, que han sido las paganas de las tasas de reposición que les impedía ofertar en OEP las vacantes que se les generaban y de las que no podían prescindir para seguir atendiendo los servicios que tienen asignados, vayan a ser las perseguidas por estas medidas.

Resulta llamativa la labor de tutorización ¿paternalista? ejercida por parte del Estado con respecto a las administraciones locales, limitando sus posibilidades de diseñar sus propias políticas de recursos humanos en base a sus necesidades para hacer frente a los servicios cuya prestación tiene comprometida. Creo que, a estas alturas de la democracia, habría que reconocerles su capacidad para definir y dimensionar sus propias plantillas.

Esfuerzos de tutorización y control que contrastan con la falta de apoyo y de recursos para hacer frente con garantía a los complejos procesos selectivos que se les vienen encima.

  • Se modifican las pruebas de la fase de oposición, en el sentido de que se reducirán las pruebas que exijan memorización en favor de pruebas que midan aptitudes.

Esta propuesta puede tener y tiene una doble lectura:

      • Selección por competencias en las que si bien el conocimiento se valora en función de la importancia que tiene para el desempeño del puesto, la memorización pura deja de ser el elemento central. Estaríamos evolucionando hacia una selección por competencias en las que, a partir de la definición del puesto, se abriría un amplio abanico de elementos a valorar además del conocimiento, tales como las competencias transversales, la orientación al servicio público, las capacidades de trabajo en equipo, resistencia al estrés, resolución de conflictos... En este caso la propuesta sería apoyada por la mayoría de los profesionales de la selección de personal y tendría apoyo en el colectivo del personal funcionario que lo entendería como una modernización del sistema de acceso.
      • Estrategia para reducir las exigencias de acceso. Se reducen o eliminan los temarios que explicitan las áreas de conocimiento y se sustituyen por pruebas prácticas ah hoc que garanticen que el personal que las esta desempeñando pueda superarlas. Sería una estrategia a corto plazo que devaluaría los procesos de selección para el acceso a la función pública y que solo tendría el apoyo del personal interino y sus representantes y un importante rechazo de la ciudadanía y del propio colectivo funcionarial.
¿Cómo lo ves? 
¿Daremos respuesta a las necesidades de nuestras administraciones? 
¿Resolveremos así los problemas estructurales? 
¿Qué riesgo existe de volver a la situación actual? 
¿Estaríamos hablando de una oportunidad perdida para adecuar las AAPP? 
¿Qué sensaciones te producen las noticias que se van filtrando sobre la reforma?

20 de noviembre de 2020

Competencias: Las competencias digitales



Las competencias digitales son una de las ocho competencias transversales definidas por la Comisión Europea para el currículo de la ciudadanía, competencias que son consideradas clave para el desarrollo personal, la inclusión social y el empleo en la Sociedad de la Información.

Tener las competencias digitales desarrolladas implica:
  • Comprender la naturaleza, la función y las oportunidades de las TSI en situaciones cotidianas de la vida privada, social y profesional. 
  • Conocer las principales aplicaciones informáticas, como los sistemas de tratamiento de textos, hojas de cálculo, bases de datos, almacenamiento y gestión de la información. 
  • Comprender las oportunidades y los riesgos potenciales que ofrecen Internet y la comunicación por medios electrónicos (correo electrónico o herramientas de red). 
  • Comprender las posibilidades que las TSI ofrecen como herramienta de apoyo a la creatividad y la innovación.
  • Estar al corriente de las cuestiones relacionadas con la validez y la fiabilidad de la información disponible y de los principios legales y éticos por los que debe regirse el uso interactivo de las TSI. 
  • Tener la capacidad de buscar, obtener y tratar información, así como de utilizarla de manera crítica y sistemática, evaluando su pertinencia y diferenciando entre información real y virtual, pero reconociendo al mismo tiempo los vínculos.
  • Utilizar herramientas para producir, presentar y comprender información compleja y tener la habilidad necesaria para acceder a servicios basados en Internet, buscarlos y utilizarlos. 
  • Saber cómo utilizar las TSI en apoyo del pensamiento crítico, la creatividad y la innovación.  
  • Tener una actitud crítica y reflexiva con respecto a la información disponible 
  • Hacer un uso responsable de los medios interactivos. 
  • Tener interés por participar en comunidades y redes con fines culturales, sociales o profesionales.

En este cuadro (fuente: Ikanos) se resumen las 5 áreas y 21 competencias que conforman esta competencia digital según el marco europeo DIGCOMP:

Ana Gutiérrez Triano (1) concluye en su estudio sobre la situación de los sistemas de certificación/acreditación de estas competencias en la administración pública que, a pesar de su importancia en el contexto actual, son relativamente desconocidas y están escasamente reguladas.

La regulación normativa de las competencias digitales tiene su origen en el Marco Europeo de Competencias Digitales (DIGCOM) 1 , que está orientado a la identificación y validación a escala europea de los componentes clave de la competencia digital.

La normativización de las competencias digitales permite:
  •  Establecer procedimientos de certificación de las competencias digitales.  
  • Incorporar en las bases de las Ofertas de Empleo Público (OEP), la exigencia de disponer de un certificado de competencias digitales. Esta certificación se exige como requisito de acceso o como elemento a valorar en la fase de concurso.
  • Diseñar planes de formación dirigidos tanto a las personas que ya son empleados públicos como a quienes aspiran a incorporarse en la administración

La autora del estudio destaca lo deseable que sería normalizar el reconocimiento de las competencias digitales en el empleo público, en la medida en que existen carencias importantes en la capacitación digital de las plantillas para adaptarnos a los retos y exigencias que plantea la Ley 39/2015, en relación con la digitalización de los servicios que se prestan a la ciudanía.

Nuevamente nos encontramos con una competencia vital para el desarrollo profesional que solo en contadas ocasiones aparece como elemento a la hora de valorar la idoneidad de las personas que vamos a incorporar a la administración. Las competencias digitales son ya presente y no tenerlas en cuenta en los procesos de acceso esta cuestionando el futuro de las administraciones, su capacidad de respuesta, su adecuación a las necesidades.

Coincido con la autora que, constatada la urgencia y necesidad de sistematizar y normalizar, tanto la formación como el reconocimiento de las competencias digitales, sería interesante apostar porque tal normalización sea liderada por los institutos de administración pública; Compartir un sistema común de evaluación y certificación de competencias digitales nos permitiría avanzar significativamente hacia una administración eminentemente tecnologizada y digital.

Recomiendo la lectura del resumen del estudio realizado por Ana Gutiérrez Triano el cual incluye información de interés relacionada con los sistemas de acreditación de competencias digitales existentes en las Comunidades Autónoma de Cataluña, Galicia y País Vasco.


PD1: Entrada confeccionada a partir de la especial colaboración de Ana Gutiérrez Triano, Directora General de Recursos Humanos y Contratación del Ayuntamiento de Alcobendas y Secretaria de Comunicación de ANEXPAL. Muchas gracias, Ana, por compartir este interesante trabajo de investigación.

PD2: Agradecer a quienes estáis participando en la encuesta para conocer mas sobre los equipos de Recursos Humanos. La recogida de datos sigue abierta. Para mas información acceder a este enlace.


6 de noviembre de 2020

Competencias: Aprendizaje permanente.


El acceso a la función pública se ha fundamentado históricamente en la medición del conocimiento adquirido por los aspirantes y las oposiciones han sido, básicamente, la evaluación del nivel alcanzado en la adquisición de un determinado conocimiento.

Este sistema se basa en una falacia ya que presupone que la persona que supera la oposición "sabe todo lo que tiene que saber y todo lo que tendrá que saber" para un correcto desempeño laboral. Esto, que en tiempos pretéritos podía tener algún sentido, hoy no es sostenible, en absoluto. Y no lo es, a mi juicio, por tres razones: 
  • Lo que se pide que el aspirante conozca, es, por lo general, excesivo en cuanto a extensión ya que se pide el conocimiento de un amplio temario del cual, en la práctica, solo va a ser necesario para el concreto desempeño una parte ínfima del mismo.
  • Es claramente insuficiente a los efectos de la especialización que el puesto requerirá en su desarrollo.
  • Es caduco. Las necesidades sociales, la demanda de servicios, el contexto, la normativa... todo varía y evoluciona en una sociedad basada en el conocimiento.
Es por ello que a la hora de plantearnos un sistema de selección por competencias es necesario, además de un conocimiento base, el propio de la profesión a desempeñar, incorporar como competencia a evaluar el APRENDIZAJE PERMANENTE.

Esta competencia ya fue definida por el Parlamento Europeo y del Consejo el 18 de diciembre de 2006 (2006/962/CE). El marco de referencia persigue, y extracto, los siguientes objetivos: 
  • 1) Determinar y definir las competencias clave necesarias para la empleabilidad en la sociedad del conocimiento; 
  • 2) Apoyar las iniciativas de los Estados miembros que tengan por objeto sentar las bases para el aprendizaje complementario y la vida laboral,
  • 3) Los adultos sean capaces de desarrollar y actualizar sus competencias clave a lo largo de sus vidas; 
  • 4) Proporcionar una herramienta de referencia a nivel europeo destinada a los responsables de la formulación de políticas, los proveedores de educación, los empleadores.
El aprendizaje permanente se subdivide, a su vez, en 8 competencias clave, que son:

1. comunicación en la lengua materna; 
2. comunicación en lenguas extranjeras; 
3. competencia matemática y competencias básicas en ciencia y tecnología; 
4. competencia digital; 
5. aprender a aprender; 
6. competencias sociales y cívicas; 
7. sentido de la iniciativa y espíritu de empresa.
8. conciencia y expresión culturales.

Las competencias clave se consideran igualmente importantes, ya que cada una de ellas puede contribuir al éxito en la sociedad del conocimiento. 

Muchas de las competencias se solapan y entrelazan: determinados aspectos esenciales en un ámbito apoyan la competencia en otro. La competencia en las capacidades básicas fundamentales de la lengua, la lectura y la escritura, el cálculo y las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) constituyen el fundamento esencial para el aprendizaje, mientras que todas las actividades de aprendizaje se sustentan en la capacidad de aprender a aprender. 

Hay una serie de temas que se aplican a lo largo del marco de referencia y que intervienen en las ocho competencias clave y que debemos considerar fundamentales para el buen desempeño en el ámbito del empleo en general y de la administración en particular.: 
  • el pensamiento crítico, 
  • la creatividad, 
  • la capacidad de iniciativa, 
  • la resolución de problemas, 
  • la evaluación del riesgo, 
  • la toma de decisiones 
  • la gestión constructiva de los sentimientos.
En definitiva, en una sociedad en constante cambio y evolución, es importante disponer en nuestras organizaciones de personas con la capacidad para aprender, para adaptarse.

La siguiente pregunta esta relacionada con las HERRAMIENTAS que nos permitan identificar a las personas con estas competencias. ¿Disponemos de herramientas?. Si. Aquí algunos apuntes

- Las pruebas de evaluación de la inteligencia general, las cuales correlacionan de forma importante con el éxito profesional.
- La medición mediante pruebas psicotécnicas de factores tales como la agilidad mental, el razonamiento lógico, espacial, verbal y/o numérico...
- Pruebas de evaluación relacionadas con el conocimiento de las lenguas vehiculares, incluido el castellano.
- Pruebas prácticas en las que se resuelvan problemas relacionados con las funciones del puesto
- Dinámicas que permitan evaluar la competencias sociales.
- Certificaciones que acrediten habilidades TIC.
- Cuestionarios de personalidad que nos permitan conocer aquellos rasgos tales como la predisposición intelectual ante nuevas teorías, intereses, valores o sentimientos, la responsabilidad y compromiso, el entusiasmo frente a diversos aspectos de la vida, la amabilidad y preocupación por los demás, la resilencia...
- Entrevistas de evaluación de competencias, capaces de analizar el nivel de desarrollo por parte de las personas de competencias tales como la toma de decisiones, la evaluación de riesgos o la gestión de equipos.

Si coincidimos en que es importante evaluar estas competencias y si disponemos de las herramientas para hacerlo ¿A qué esperamos para racionalizar los procesos selectivos para poder considerarlas a los efectos del acceso al empleo público?.

Esta propuesta de separar los procesos de evaluación de candidaturas de las concretas ofertas de empleo posibilitaría conocer para cada persona que desea acceder a la función pública, el nivel de desarrollo de su capacidad y motivación por aprender, facilitando procesos eficaces y eficientes.

Así que, ¡¡Aprendiendo, que es gerundio!!.

PD: Agradecer a quienes estáis participando en la encuesta para conocer mas sobre los equipos de Recursos Humanos. La recogida de datos sigue abierta. Para mas información acceder a este enlace.


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